
El dolor lumbar urológico se caracteriza por ser de tipo cólico renal y de aparición súbita.
Éste se inicia en el ángulo costovertebral y puede irradiar a la región del flanco, a la fosa ilíaca y al testículo del mismo lado.
El dolor lumbar se genera por la distensión de la cápsula renal y por una irritación perirrenal y peritoneal causada por la obstrucción. Puede ser de origen inflamatorio, infeccioso (pielonefritis) u obstructivo, y generarse de forma secundaria a la hidronefrosis. Según el nivel de la obstrucción, el dolor se manifestará de manera diferente y, al llegar al tercio distal ureteral, podría generar dolor gonadal o síntomas urinarios bajos (Figura 1). La desaparición del dolor puede ser secundaria a la obstrucción total o a la expulsión del lito.
– Embarazo, historia previa de cálculos, infecciones urinarias, anomalías congénitas, neoplasia urológica.
– Causas de dolor lumbar
a. Infecciones urinarias. Son más frecuente en mujeres, sobre todo en las inmunosuprimidas. Organismos típicos de la infección urinaria: E. coli, Proteus, Klepshiella.
b. Pielonefritis aguda.
c. Necrosis tubular aguda.
d. Pielonefritis xantogranulomatosa.

La litiasis urinaria puede generar fenómenos obstructivos que causen dilatación y dolor agudo de gran intensidad (Figura 2).
Algunas como la estenosis pieloureteral y los ureteroceles. Otras causas externas de compresión ureteral son los aneurismas y la diverticulosis.
Para todo enfoque diagnóstico y terapéutico, es necesaria una buena historia clínica, con lo que se hace la definición y el plan de estudio del paciente para determinar un manejo terapéutico.

– Edad.
– Sexo.
– Características del dolor (agudo, insidioso, constante, intermitente).
– Factores desencadenantes.
– Factores resolutivos
– Episodios.
– Síntomas asociados: fiebre, escalofrío, dolor miccional, hematuria.
– Antecedentes personales o familiares: diabetes, inmunosupresión, historia de cálculos.
– Antecedentes de cirugías previas: histerectomía, oforectomía.
Debe ser general y completo para poder realizar un diagnóstico acertado. Se toman los signos vitales y la tensión arterial (la hipotensión es sospecha de sepsis urinaria). Se realiza una inspección abdominal para detectar masas abdominales.
1- Uroanálisis y tinción de Gram en orina: entre el 5% y el 15% de las urolitiasis se pueden presentar con hematurias. Otras se pueden presentar con nitritos y estereasas, lo cual indica la posibilidad de una infección asociada.
2- Hemograma: puede presentarse con leucocitosis o leucopenia (las sepsis por microorganismos gramnegativos pueden producir leucopenias).
3- Prueba de función renal: creatinina, BUN.
UroTAC: muestra de forma detallada la anatomía, pero tiene una gran desventaja, ya que, sin medio de contraste, no se visualizan las lesiones tisulares.
En primera instancia, se debe realizar un control adecuado del dolor; luego, se define si es ambulatorio u hospitalario al asignarle valor a la apariencia general del paciente. Es de gran importancia definir si el paciente tiene hipotensión, porque supone sospecha de sepsis urinaria que implica reanimar y hospitalizar. Con el examen físico y las ayudas diagnósticas, se define si hay obstrucción o colección y se determina si se requiere manejo quirúrgico con drenaje o derivación. La presencia de náusea o vómito es un signo de mal pronóstico para los pacientes con cólico renal.
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