
Las infecciones del tracto urinario (ITU) hacen parte de las afecciones más frecuentes del ser humano. Existen diversas alternativas para intentar evitarlas.
Es que si la infección no se controla, las bacterias responsables pueden alcanzar por vía lugares relevantes del cuerpo, llegando incluso a generar insuficiencias renales crónicas. Aproximadamente desde los 15 a los 50 años, la ITU es prácticamente inexistente en el hombre, mientras que en la mujer tiene una prevalencia que puede alcanzar hasta el 3% de la población.
La actividad sexual es un factor importante de riesgo en estos casos. En ambos sexos, a partir de los 50 años las modificaciones anatómicas (como hipertrofia prostática en el hombre y fisiológicas como la menopausia en la mujer) predisponen a la ITU. Ha habido escasos logros en la prevención de la ITU y, particularmente en las mujeres jóvenes, a pesar de los grandes progresos médicos de las últimas décadas. Además, la frecuencia de ITU se incrementa durante el embarazo y supone un riesgo para la madre y para el feto.
Posiblemente la instauración de medidas higiénico-dietéticas sea la base fundamental de una prevención eficaz. Las principales medidas son:
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