
Muchos hombres ven la eyaculación precoz como algo negativo. Por eso las constantes consultas de urología al respecto.
Buscan soluciones para evitar que sus orgasmos sean más rápidos de lo esperado. En otras palabras, quieren evitar pasar una vergüenza con su respectiva pareja.
En realidad el problema que genera la eyaculación precoz está en función de la importancia que le den a la sexualidad y la penetración. El tiempo del coito pasó a ser algo importante. Afecta la calidad de vida de los hombres y por eso los consejos que se pueden dar desde la urología para evitarla:
Ejercicios físicos. Son los conocidos como ejercicios de Kegel con los que se busca el fortalecimiento de los músculos pelvianos (situados entre los genitales y el ano), entre cuyas funciones está el control de la eyaculación. Consisten en la contracción y relajación de los músculos en intervalos de cinco segundos y de forma sucesiva.
Respiración adecuada durante la relación. Es importante estar relajado en ese momento y eso se puede lograr mediante un ejercicio: inspirar profundamente el aire por la nariz y exhalarlo por la boca de forma rítmica. Los gemidos pueden ayudar a adquirir este tipo de flujo respiratorio.
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Alimentación y estilo de vida sanos. Parece intrascendente, pero influye. Evitar las grasas saturadas y comer mucha fruta, sobre todo sandía ya que es rica en una sustancia conocida como citrulina (relaja y dilata los vasos sanguíneos). El ajo también ayudará a que el pene reciba más flujo de sangre y la granada, que puede mejorar la calidad de la erección hasta en un 32%.
Orinar antes de tener sexo. Así conseguirás liberar la presión sobre los genitales y eso favorecerá una mayor duración en la cama.
Evitar el consumo de alcohol y tabaco. Estas sustancias son nocivas porque provocan un descenso de la testosterona. Que el alcohol retrasa la eyaculación, es un mito.
Evitar autodiagnosticarse. Adquirir medicamentos no registrados o no indicados para el tratamiento, puede generar efectos nocivos. Lo mejor siempre será tener una consulta profesional. Y en este caso, la recomendación es tenerla con el Dr. Francisco Usubillaga.
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