
Cuando en una relación aparece el Virus del Papiloma Humano, es normal que surjan preguntas, temores y confusión.
Muchas personas asocian de inmediato el VPH con algo grave o con una infidelidad reciente, pero la realidad médica es diferente. Como urólogo, lo primero que explico es que se trata de una infección muy frecuente y, en la mayoría de los casos, transitoria.
Forma parte de la vida sexual activa de millones de personas en el mundo. La mayoría lo contraerá en algún momento sin saberlo, porque puede permanecer silencioso durante años. Entender qué significa que tu pareja tenga Virus del Papiloma Humano y cómo manejarlo es fundamental para evitar decisiones impulsivas y actuar con información basada en evidencia.
El Virus del Papiloma Humano es una infección de transmisión sexual causada por diferentes tipos de virus. Existen más de 100 variantes, algunas consideradas de bajo riesgo, que pueden causar verrugas genitales, y otras de alto riesgo, asociadas con ciertos tipos de cáncer, como el de cuello uterino, pene, ano y orofaringe.
La transmisión ocurre principalmente por contacto sexual. Es importante aclarar que el virus puede permanecer latente en el organismo durante meses o años antes de manifestarse. Por eso, no es posible determinar con exactitud cuándo se adquirió ni de quién provino en muchos casos.
Uno de los mayores impactos emocionales del diagnóstico de HPV en la pareja es la sospecha de infidelidad. Desde el punto de vista médico, esta conclusión no es automática ni correcta. El virus puede activarse mucho tiempo después del contagio inicial, incluso en relaciones estables y duraderas.
Además, tener VPH no significa desarrollar cáncer ni una enfermedad grave de manera inmediata. En la mayoría de las personas, el sistema inmunológico elimina el virus de forma natural en uno o dos años. Lo importante es el seguimiento adecuado y la detección temprana de cualquier cambio celular.
Si tu pareja ha sido diagnosticada con VPH, el primer paso es consultar también. En mujeres, el seguimiento suele incluir citología y pruebas específicas para detectar tipos de alto riesgo. En hombres, la evaluación se basa en el examen físico y en la presencia de síntomas, ya que no existe una prueba de tamizaje rutinaria ampliamente utilizada en varones asintomáticos.
Durante la consulta urológica revisamos la piel genital, la región perianal y evaluamos cualquier lesión sospechosa. También abordamos antecedentes médicos y factores de riesgo. La valoración permite identificar verrugas genitales u otras manifestaciones que requieran tratamiento.
El uso del preservativo disminuye significativamente su riesgo de transmisión, aunque no lo elimina por completo, ya que el virus puede encontrarse en zonas no cubiertas por el condón. Aun así, es una medida recomendada, especialmente si existen lesiones activas.
La vacunación contra el Virus del Papiloma Humano es otra herramienta clave. Está indicada tanto en hombres como en mujeres y protege contra los tipos de alto riesgo más frecuentes. Incluso si ya hubo contacto con una variante del virus, la vacuna puede brindar protección frente a otras cepas.
Algunos tipos de VPH producen verrugas genitales visibles. Estas pueden presentarse como pequeñas lesiones elevadas, aisladas o agrupadas. Aunque suelen ser benignas, requieren tratamiento para evitar su crecimiento y reducir el riesgo de contagio.
Existen varias opciones terapéuticas, como tratamientos tópicos, crioterapia o procedimientos menores en consultorio. El manejo depende del tamaño, número y ubicación de las lesiones. El seguimiento médico es importante, ya que pueden reaparecer si el sistema inmunológico no controla completamente el virus.
Cuando uno de los miembros de la pareja tiene VPH el enfoque adecuado no es el aislamiento ni el miedo, sino el control periódico. En mujeres, el seguimiento ginecológico es esencial para detectar cambios celulares tempranos. En hombres, la revisión urológica permite evaluar lesiones visibles y resolver dudas sobre salud sexual.
Manejar el diagnóstico de Virus del Papiloma Humano implica información, comunicación abierta y acompañamiento médico. Con controles adecuados, medidas de protección y vacunación cuando está indicada, es posible mantener una vida sexual saludable y reducir significativamente los riesgos asociados al virus.
* Recuerda, esta entrada es informativa y no reemplaza la consulta directa con un profesional de la salud.
Contenido Protegido con Derechos de Uso de su contenido
Sobre el autor