
El tabaco puede resultar altamente perjudicial en varias condiciones urológicas. La recomendación es evitarlo al máximo.
Ser un consumidor constante del tabaco puede generar disfunción eréctil, cáncer de vejiga, cáncer de riñón, infertilidad y vejiga hiperactiva. Si el deseo es reducir las posibilidades de sufrir cualquiera de estas enfermedades, fumar es una de las prioridades de la lista de hábitos a abandonar.
Y hay que tener en cuenta algo más: no solamente los cigarrillos convencionales son problema. También los electrónicos y el tabaco sin humo, al igual que el hecho de estar expuesto a inhalar el humo en lugares frecuentados por fumadores.
Estas son algunas patologías de carácter urológico que pueden ser potenciadas por la adicción al tabaco.
-Disfunción eréctil. Fumar puede dañar los vasos sanguíneos y, a menudo, eso es resultado de un suministro deficiente de sangre al pene.
-Cáncer de vejiga. El tabaco es el factor de riesgo más común para desarrollar cáncer. Al fumar provocamos que los productos químicos nocivos se acumulen en la orina, afectando al revestimiento de la vejiga y aumentando así el riesgo de contraer cáncer de vejiga.
-Cáncer de riñón. El tabaco ingresa en el torrente sanguíneo, que luego es filtrado por los riñones.
-Vejiga Hiperactiva. Fumar es un factor perjudicial para la vejiga, lo que puede causar micción frecuente. También causa tos crónica, lo que puede provocar una fuga de orina debido a los músculos en el debilitamiento de la vejiga.
-Esterilidad. Fumar puede dañar la composición genética de los óvulos y los espermatozoides, reducir la producción de hormonas y afectar el medio ambiente del útero, lo que lleva a la infertilidad. La tasa de infertilidad para fumadores es el doble que para aquellos que no fuman.
Contenido Protegido con Derechos de Uso de su contenido
Sobre el autor