
El cáncer de testículo es el más frecuente entre los hombres jóvenes y de mediana edad. Hay claves para detectarlo a tiempo.
En el cáncer de testículo la edad es un factor determinante. Más de la mitad de los casos se diagnostican entre los 20 y los 35 años. El historial médico y familiar también es importante. Haber padecido cáncer de testículo previamente o tener un familiar cercano que haya sufrido esta enfermedad puede aumentar el riesgo de padecerlo.
El síntoma más frecuente es la aparición de una protuberancia indolora en el testículo pero también puede manifestarse con:
-Testículo anormalmente agrandado o hinchado
-Sensación de pesadez o dolor en la parte baja del abdomen, escroto o ingle.
-Cambio en la forma y tamaño de los testículos.
-Crecimiento o inflamación de los senos
Una autoexploración periódica puede ayudar a detectarlo a tiempo y así combatirlo. El autoexamen puede comprobar que no existen bultos ni protuberancias anormales. Lo ideal es realizar la autoexploración después de una ducha o baño caliente ya que la piel del escroto está más relajada (eso facilita la tarea).
La autoexploración se debe realizan primero en un testículo y después en otro, agarrando con las dos manos, presionando suavemente con los dos dedos y girándolos ligeramente.
Es importante tener en cuenta que el testículo derecho es ligeramente más grande que el izquierdo y que en la parte posterior de cada testículo notaremos el epidimio, que es donde se guardan y almacenan los espermatozoides.
Ante cualquier bulto, hinchazón o cambio de tamaño hay que acudir al urólogo para determinar la causa por la que se han producido esas alteraciones. No tienen por qué ser siempre sinónimos de cáncer.
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