
Son dos situaciones que aquejan al hombre y que no son lo mismo.
La disfunción eréctil es una patología diferente a la eyaculación precoz. Ambas afectan distintas fases de la respuesta sexual. La disfunción eréctil es un trastorno de la fase de excitación sexual y la eyaculación precoz es un trastorno de la fase orgásmica.
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La primera de ellas se refiere a la incapacidad repetida para lograr o mantener una erección que impide mantener una relación sexual. Es un problema frecuente que puede ser de dos tipos: derivado de la rutina, el estrés y el ritmo de vida u orgánico al iniciar algún tratamiento farmacológico.
Este problema puede presentarse y tratarse a cualquier edad. El tratamiento puede ir desde psicoterapia, administrada por un sexólogo experimentado, en casos de disfunción eréctil psicógena o cuando la causa es orgánica el tratamiento puede requerir además el uso de medicamentos por vía oral o inyectados directamente en el pene.
Ahora bien, la eyaculación precoz sí puede ser un desencadenante de la disfunción eréctil, y en algunos casos el paciente se encuentra afectado por las dos disfunciones al mismo tiempo.
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Específicamente, la eyaculación precoz ocurre cuando un hombre tiene un orgasmo antes de lo que les gustaría a él o a su pareja. Puede ocurrir antes o poco después de la penetración. No hay un tiempo establecido para el tiempo que un hombre debe durar durante el sexo. Pero cuando tiene un orgasmo antes de lo que quiere, pierde su erección y no puede continuar con el coito.
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