
Todos los tratamientos para la disfunción eréctil se emplean para producir una buena erección, pero no curan la enfermedad.
La disfunción eréctil es la imposibilidad o falta de consistencia del pene para tener una erección suficientemente consistente. La erección se produce cuando el cerebro recibe ciertos estímulos que desencadenan una respuesta en el pene a través de los neurotransmisores.
Buena parte de los casos de disfunción sexual son orgánicos. Si el problema no se trata a tiempo y de forma correcta, podría desembocar en una patología irreversible.
La principal consecuencia de la falta de erección es la insatisfacción tanto del paciente como de la pareja. Por ello, ante los problemas de erección, lo más aconsejable es visitar al especialista lo antes posible.
Además de la atención especializada con el urólogo, es fundamental modificar los hábitos nocivos para solucionar los problemas de erección. Se recomienda una dieta saludable (alimentos altamente nutritivos y saludables como frutas, verduras y bajos en grasas), ejercicios de cardio y asistencia psicológica
En ocasiones, los problemas de erección se deben a desórdenes emocionales o mentales. Esto ocurre con mayor incidencia en varones menores de 40 años. La ayuda especializada ayudará a solucionar el asunto.
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