
Su trabajo va más allá de lo que puede hacer un ginecólogo por ellas, puesto que trata casos de infecciones urinarias, por ejemplo, como puede serlo una cistitis. Es que, en definitiva, la urología trata las enfermedades y trastornos del aparato genito-urinario en el hombre y del aparato urinario en la mujer.
Eso incluye la atención de casos de incontinencia y cambios de glándulas suprarrenales (encontrar masas o tumores en el riñón y vejiga), en el caso de las mujeres. Son situaciones en las que un urólogo debe intervenir, pues él es el médico especialista en el sistema urinario.
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Las consultas con este especialista no son exclusivas de hombres. Se atiende por igual a los dos sexos. Y en el caso de las mujeres, los principales motivos de consulta son las infecciones y la incontinencia.
Además, las mujeres que inician la menopausia deben asistir al urólogo. Es una obligación. Ellas están más expuestas tener o contraer infecciones debido a la disminución natural del estrógeno. Debido a eso pierden protección natural y la vagina ya no tendrá la acidez que la protege. Se aumenta el riesgo de tener infecciones.
Y, otra cosa muy importante, es que por tener la uretra más corta a diferencia de los hombres, las mujeres se pueden infectar más fácilmente. La distancia que llega al ano es más corta y eso aumenta las posibilidades.
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Para todo este tipo de situaciones, existen las consultas de urología. Normalmente el especialista les da manejo con su tratamiento, control y seguimiento. El urólogo es una ayuda. Así deben verlo las mujeres, pues las consultas con él no son exclusivas de los hombres.
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