
Los chequeos de próstata son procedimientos de rutina que sirven para diagnosticar el cáncer prostático. Acudir a ellos es necesario para una detección temprana que permita tomar medidas.
Este tipo de cáncer se origina en las células de la próstata, que comienzan a crecer de forma incontrolada. Normalmente la próstata tiene el tamaño de una nuez, pero con el paso de los años o debido a ciertas enfermedades, puede agrandarse hasta el punto de causar problemas urinarios.
No existe una prevención primaria específica para el cáncer de próstata, aunque hay algunas normas de comportamiento útiles que pueden seguirse fácilmente en la vida cotidiana: aumentar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales y reducir el consumo de carne roja, especialmente si es grasa o está demasiado cocida, y de alimentos ricos en grasas saturadas.
También es buena idea mantener el peso dentro de la norma y mantenerse en forma haciendo actividad física: media hora al día, aunque sea un paseo rápido, es suficiente. Pese a esto, es clara la necesidad de hacerse el chequeo con el urólogo. De lo contrario, podría ser tarde para tomar las medidas necesarias en caso de aparición de un cáncer de próstata.
El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes en la población masculina y representa alrededor del 20% de todos los cánceres diagnosticados en hombres, pero el riesgo de que la enfermedad tenga un desenlace fatal es bajo, sobre todo si se actúa a tiempo.
Uno de los principales es la edad: las probabilidades de contraer la enfermedad son muy bajas antes de los 40 años, pero aumentan considerablemente después de los 50. Y aproximadamente dos de cada tres cánceres se diagnostican en personas mayores de 65 años. Lo más recomendable es realizarse una revisión prostática cada 6 meses.
Otro factor importante son los antecedentes familiares: el riesgo de desarrollar la enfermedad es dos veces mayor para quienes tienen un pariente consanguíneo (padre, hermano, etc.) con la enfermedad que para quienes no lo tienen.
Los niveles elevados de hormonas como la testosterona, que promueve el crecimiento de las células de la próstata, y la hormona similar a la insulina IGF1, que actúa sobre el crecimiento celular y no sobre el metabolismo del azúcar, también pueden aumentar la probabilidad de enfermar.
Y también deben mencionarse los factores relacionados con el estilo de vida, claramente: la dieta rica en grasas saturadas, la obesidad y la falta de ejercicio son sólo algunas de las características y hábitos poco saludables que pueden favorecer el desarrollo y el crecimiento del cáncer.
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