
Además de disfunción eréctil, el tabaco produce alteraciones en la fertilidad de los hombres.
La producción de espermatozoides se deteriora y los hombres fumadores pueden presentar una menor concentración. Además, el fumador también sufre trastornos del deseo y la libido, así como de la satisfacción de mantener relaciones sexuales.
Aquellos hombres que han fumado durante varios años pueden haber provocado ciertos daños en el sistema cardiovascular y algunos de ellos podrían ser irreversibles. En tales casos la recomendación es que un profesional valore la situación, estudie el caso y determine las causas de la disfunción eréctil.
Dejar de fumar supone afrontar la decisión de superar la dependencia a la nicotina, lo que conlleva implicaciones físicas, psicológicas y sociales. Implica superar el síndrome de abstinencia y la sensación de duelo que aparece al no utilizar el cigarrillo frente a determinadas emociones negativas o positivas o relaciones sociales. Sin embargo, desde el punto de vista sexual, esta decisión solamente aporta ventajas.
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