
Efectivamente, el tabaquismo es el factor de riesgo más alto para el cáncer de vejiga. Lo aumenta en una alta medida.
Tanto es así, que probabilidad de que los fumadores padezcan cáncer de vejiga es al menos el doble de la que tienen los no fumadores. El hábito de fumar causa alrededor de la mitad de todos los cánceres de vejiga tanto en hombres como en mujeres. Este tipo de cáncer se va expandiendo hacia las capas de tejido externas a la zona y puede llegar a afectar órganos cercanos.
Existen distintas pruebas para el diagnóstico del cáncer de vejiga: análisis de orina para observar la presencia de glóbulos rojos, una exploración física completa, un análisis de sangre para la detección de otras alteraciones como la anemia, ecografía abdominal y de la vía urinaria, cistoscopia, una biopsia o un pielograma intravenoso (PIV).
El tratamiento del cáncer vesical dependerá de cada urólogo y cada paciente. Habitualmente es quirúrgico, pero depende el estado en el que pueda detectarse. Por ende la necesidad de controles constantes ante cualquier anormalidad en el funcionamiento de la vejiga.
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