
El cuidado de la salud masculina va más allá de los chequeos anuales. Hay prácticas sencillas que pueden marcar una gran diferencia.
Una de ellas es la autoexploración testicular. Este hábito permite detectar de forma temprana alteraciones que podrían estar relacionadas con enfermedades como el cáncer testicular, una de las más comunes en hombres entre los 15 y los 35 años.
Incorporar la autoexploración testicular como parte de la rutina mensual no solo ayuda a conocer mejor el propio cuerpo, sino que facilita la identificación de cambios que, detectados a tiempo, pueden salvar vidas. A continuación, como urólogo, te explico en qué consiste esta práctica, cómo hacerla correctamente y qué señales no debes pasar por alto.
La autoexploración testicular es una forma sencilla de identificar a tiempo posibles problemas en los testículos. El cáncer testicular, por ejemplo, suele iniciar de forma silenciosa y sin síntomas evidentes, pero puede detectarse mediante la palpación de un bulto o endurecimiento.
Este tipo de cáncer, detectado en etapas tempranas, tiene un índice de curación superior al 95 %. De ahí la importancia de prestar atención a cualquier cambio. Además, esta práctica también permite identificar otras condiciones como quistes, infecciones o varicocele.
La recomendación médica es realizarla una vez al mes, idealmente después de una ducha caliente. En ese momento, el escroto está relajado y es más fácil palpar los testículos con precisión. Hacerlo con regularidad permite conocer la forma y consistencia normales de los testículos y así detectar cualquier variación con rapidez.
No se necesita experiencia médica para hacerlo bien, solo constancia y atención. Convertirlo en una rutina mensual puede ser determinante para un diagnóstico precoz.
Estos son los pasos básicos para una autoexploración adecuada:
El proceso no debería generar dolor. Si algo te parece diferente, no lo dejes pasar. La consulta con un urólogo es clave para una evaluación completa.
Durante la autoexploración, es fundamental estar atento a señales como:
No todas las alteraciones indican cáncer, pero sí justifican una revisión médica oportuna. La clave está en no esperar a que los síntomas se agraven.
Aunque todos los hombres pueden beneficiarse de la autoexploración testicular, algunos deben estar especialmente atentos:
En estos casos, el control médico regular y la autoexploración mensual son aún más necesarios.
La autoexploración es una herramienta inicial, pero el diagnóstico solo puede confirmarse mediante estudios médicos. Cuando un paciente detecta una anomalía, los urólogos realizamos una exploración física. Se puede solicitar una ecografía testicular o pruebas complementarias para confirmar o descartar una enfermedad.
El objetivo es siempre actuar a tiempo. Como urólogo, recomiendo romper con los tabúes que rodean la salud íntima masculina. Consultar no es señal de debilidad, sino de responsabilidad. Hablar abiertamente de estos temas ayuda a crear conciencia sobre la prevención.
Incluir este tema en conversaciones familiares, escolares o médicas desde la adolescencia puede tener un gran impacto. La educación en salud íntima permite que los jóvenes desarrollen hábitos de autocuidado y normalicen la consulta médica como una herramienta de prevención.
Cuanto antes se inicie el hábito de la autoexploración, mayor será la familiaridad con el cuerpo y más fácil será detectar cambios. Promover la salud masculina no debe ser un tema exclusivo de adultos mayores: empieza desde los años en los que más se presenta el cáncer testicular.
* Recuerda, esta entrada es informativa y no reemplaza la consulta directa con un profesional de la salud.
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