
La disfunción eréctil, también conocida como impotencia, es la incapacidad de mantener una erección para mantener relaciones sexuales satisfactorias.
Esta situación se les presenta a muchos hombres. Puede presentarse en cualquier momento de la vida, aunque la mayor parte de los casos se da en los mayores de 40. Las causas de la disfunción eréctil son muy diversas y muchas veces cuesta especificar cuál es su origen. Lo que se sabe es que existe una serie de factores que influyen directamente en este problema.
Se han asociado algunas enfermedades crónicas como la diabetes, el exceso de colesterol o la hipertensión arterial con la disfunción eréctil. Igualmente, también se ha comprobado que hay muchos problemas psicológicos que impiden una correcta erección.
También debe decirse que hay que tener cuidado con los fármacos que consumimos, pues muchos de ellos pueden producir el efecto secundario, no deseado, de la disfunción eréctil. Es muy común que esto suceda con medicamentos destinados a tratar problemas cardiovasculares como hipertensión arterial o colesterol e incluso otros relacionados con problemas psicológicos como la depresión.
Finalmente, existen otros factores que suelen incidir en la impotencia sexual: el alcohol y el tabaco. El consumo excesivo de estos productos termina dañando los tejidos y funciones del organismo impidiendo la erección.
En conclusión, la impotencia sexual tiene multitud de orígenes. Algunos pueden evitarse reduciendo malos hábitos y llevando una vida sana. Para los que no, existe la consulta con el urólogo para indicar qué camino seguir.
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