
Habitualmente el problema prostático que puede surgir es el crecimiento, que suele ocurrir en todos los hombres a partir de los 45 años.
Esta situación está ligada al envejecimiento y a la acción de las hormonas sobre la glándula prostática. Es progresivo, lento e irreversible.
Estos síntomas trastornan su ciclo de sueño, no descansan bien, perjudican sus actividades laborales y su vida diaria, afectan su desempeño sexual y su capacidad sexual eréctil. Con el paso del tiempo impacta en su calidad de vida.
Los pacientes generalmente minimizan los síntomas porque no hay dolor y al no existir dolor, no consideran necesario ver al médico. Sin embargo, es necesario que a partir de los 45 años, todo varón, sin excepción, vaya a una revisión urológica.
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