
Aguantar la orina ocasionalmente es una situación habitual y, en una persona sana, hacerlo de manera puntual generalmente no provoca daños.
Un cálculo renal puede medir apenas milímetros y así provocar uno de los dolores más intensos que experimentan algunos pacientes.
Perder orina involuntariamente es muy frecuente, pero no todas las pérdidas ocurren por la misma razón.
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