
El tabaquismo y la exposición prolongada al humo son causas de muchas afecciones urológicas. Fumar puede contribuir a por lo menos 7 condiciones diferentes que afectan el aparato urinario.
Para empezar, hay que decir que según la Sociedad Americana del Cáncer, fumar es la causa de muerte más innecesaria del mundo. Sin abordar exclusivamente temas urológicos, ya se sabe que el tabaquismo es altamente perjudicial para la salud en diversos aspectos.
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En lo que respecta a la salud urológica, hay que decir que fumar aumenta el riesgo de:
Cáncer de vejiga. Fumar hace que se acumulen químicos y drogas dañinas en la orina. Estas sustancias químicas afectan el revestimiento de la vejiga y aumentan el riesgo de cáncer.
Disfunción eréctil. Es el resultado de un flujo sanguíneo deficiente al pene. Fumar puede dañar los vasos sanguíneos y eso, a su vez, afecta el flujo sanguíneo. Debido a eso, el hombre tendrá dificultades para mantener una erección lo suficientemente firme para sus necesidades sexuales.
Cáncer de riñón. El humo atraído al fumar va a los pulmones y luego se introduce en el torrente sanguíneo. Ahí se filtra a los riñones. Sus químicos se alojan y empiezan a generar el daño que genera tal complicación.
Cistitis intersticial. Es algo que afecta más a mujeres que a hombres y que se agrava al fumar. Hacerlo hace que la vejiga se irrite. Eso puede empeorar los síntomas de la cistitis.
Infertilidad. Fumar puede dañar la composición genética de los óvulos y los espermatozoides. La tasa de infertilidad de los fumadores es el doble de la de los que no fuman.
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Así que con todo este panorama, queda claro que fumar es ayudar al daño de la salud urinaria. Dejar de hacerlo a tiempo es vital para el buen desarrollo de las funciones urológicas del cuerpo.
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