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Hematuria o sangre en la orina: a qué se debe y qué hacer

PorDoctor Francisco Javier Usubillaga

Hematuria o sangre en la orina: a qué se debe y qué hacer

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Se define como la presencia de sangre en la orina.

El tono rojo en la orina puede variar desde rojo a café dependiendo del tiempo de contacto entre la sangre y la orina (Figura 4): el sangrado más prolongado es de color café, pues la hemoglobina se desnaturaliza con el pH urinario. Sin embargo, en el sedimento urinario, se puede encontrar hematíes sin que esto sea patológico —hasta 4 por campo—, pero estos no son visibles en la orina sino hasta la presencia de más de 100 eritrocitos por campo. Existen diversas causas de coluria, tales como presencia de mioglobina, ingesta de remolacha y uso de laxantes que contengan fenolftaleína. Entre el 5% y el 20% de las enfermedades urológicas se podrían manifestar con hematuria macroscópica.

Factores de riesgo de hematuria

Tabaquismo, traumas, cirugías urológicas previas, historia de enfermedades urológicas, fiebre.

Hematuria

Tipos de hematuria

– Hematuria inicial: prostática, uretral.

– Hematuria terminal: cálculos vesicales.

– Hematuria total: enfermedad renal.

Diagnóstico diferencial de la hematuria

El diagnóstico diferencial de la hematuria incluye neoplasias, infecciones, litiasis o trauma. Los tumores renales y de la vejiga clásicamente se presentan con hematuria sin dolor. Se debe sospechar la presencia de un tumor de la vía urinaria cuando hay hematuria indolora.

Las infecciones urinarias bajas son muy sintomáticas: en las pielonefritis, además de los síntomas irritativos bajos durante la micción, hay síntomas constitucionales, tales como fiebre y dolor en el flanco. Los cálculos renales se asocian con dolor tipo cólico. La localización del dolor depende de la ubicación y del grado de obstrucción del lito.

Otras causas de hematuria macroscópica son los tumores renales malignos si hay hematuria y masa. En el caso de la hematuria intermitente, pueden producirla anemias falciformes, tumores benignos, angiomiolipomas, necrosis tubular aguda, obstrucción de la unión pieloureteral y ejercicio extremo.

En los adultos, las causas pueden ser neoplasias, infecciones, cálculos o hipertrofia prostática benigna (HPB). La pseudohematuria es causada por remolachas, fenoxipiridina, vegetales, menstruación y sangrados genitales.

Entre el 2,5% y el 9,5% de las hematurias puede corresponder a una hematuria benigna familiar o hematuria idiopática, e incluso asociarse con enfermedades hematológicas como la hemofilia o la drepanocitosis, enfermedades ginecológicas como la endometriosis urinaria, enfermedades tumorales y otras como nefritis o necrosis tubular. Entre los medicamentos que causan de hematuria, están la anticoagulación y los agentes de quimioterapia.

Historia clínica

– Edad.

– Sexo.

– El cáncer como causa de hematuria es más común en hombres mayores de 50 años.

– La glomerulopatía es la causa más común en niños.

Antecedentes relacionados con el cuadro clínico de hematuria

Trauma, tumores, neurofibromatosis.

Uroanálisis

Es confirmativo si hay:

– Proteínas: sospecha de glomerulopatías.

– Baja densidad: sospecha de hidronefrosis.

– Piuria: sospecha de infección.

– Cistinuria: sospecha de litiasis.

La alteración de los azoados confirma enfermedades nefrológicas. Las pruebas de coagulación aclaran el diagnóstico de las discrasias sanguíneas.

Examen físico

Una masa abdominal concurrente con hematuria sugiere principalmente cáncer renal. El dolor suprapúbico concurrente con hematuria sugiere principalmente cáncer vesical o coágulo vesical. Un antecedente de haber recibido radioterapia sugiere cistitis actínica. Pueden ser la causa de la hematuria las masas renales, ureterales o vesicales.

Las masas abdominales pueden ser el resultado de tumores, hidronefrosis, enfermedad quística renal o trombosis venosa. Se debe buscar hipertensión, anemia, falla renal, urticaria, petequias (púrpura), edema (Gl) o soplos.

Estudios diagnósticos

La hematuria puede ser intermitente, e incluso con un solo episodio documentado se debe considerar significativo y estudiarse. La parte superior del tracto urinario, que incluye el riñón y uréter, se estudiará con TAC contrastada. El tracto inferior debe ser evaluado con cistoscopia. Aunque la hematuria se asocie con el ejercicio, se debe estudiar con la recolección de orina en 24 h y la proteína en orina de 24 h.

Se indagará y evaluará el tipo de hematuria, si es al inicio o al final de la micción. La forma de definirlo es en el momento de la micción. Para el efecto, el paciente debe orinar en 3 recipientes para definir:

– Si aparece en el primero, no en los restantes, la hematuria viene de delante del cuello hacia el exterior.

– Si aparece al final de la micción, viene de la vejiga.

– Si la hematuria es oscura y se observa en todos los recipientes, probablemente es de origen renal.

Imágenes

La TAC o la RMN abdominal proporcionan una clara descripción de la anatomía e incluso pueden detectar alteraciones vasculares, como el pinzamiento de la vena renal por la arteria mesentérica. El cuadro clínico conocido como síndrome del cascanueces y las lesiones tumorales, como las angiomiolipomas, también son claramente definidos por estos estudios.

Estudios especiales

Cistoscopia con lavado vesical e identificación de causas de sangrado, como tumores.

Tratamiento de la hematuria

Manejo inicial

Prevención de la retención con coágulos. La eliminación espontánea demuestra la mejoría del paciente. Tendencia a mejorar con la sonda 3 vías que evita la obstrucción con coágulos. Si, a pesar de tener la sonda, el paciente persiste con retención, se lo lleva a lavado vesical y hemostasia selectiva, y a manejo con urólogo.

Si la hematuria macroscópica no es anemizante y no presenta retención con coágulos, los estudios y los cultivos se deben hacer de forma ambulatoria, y se le dará salida al paciente con terapia antibiótica según el perfil epidemiológico del área.

Opciones de tratamiento

– Nitrofurantoína en tabletas de 100 mg: una tableta vía oral cada 6 horas durante 7 días.

– Ciprofloxacina en tabletas de 500 mg: una tableta cada 12 horas durante 5 días.

– Ceforaxina en tabletas de 500 mg: una tableta cada 12 horas vía oral durante 5 días.

– Orientar al paciente a la consulta de urología.

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Sobre el autor

Doctor Francisco Javier Usubillaga administrator

Médico cirujano con mas de 20 años de experiencia. Especializado en una Universidad del Valle. Miembro activo de la Sociedad Colombiana de Urología.

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