
Sentir picor, escozor, tener algún tipo de erupción, hinchazón o modificación en el olor natural de las partes íntimas son síntomas de balanitis.
Todos ellos pueden ser causados por esta inflamación que se produce en el glande y que suele llevar apareada una hinchazón de esta zona del pene y en ocasiones también del prepucio. Principalmente la falta de una correcta higiene puede desencadenar la balanitis. También puede ser causada por bacterias, gérmenes, virus o incluso dermatitis inflamatoria.
Para evitar la aparición de una balanitis la recomendación principal es cuidar la higiene íntima. Realizarla diariamente con jabones suaves. Ese aseo habitual debe hacerse sin dejar restos de jabón que puedan provocar problemas dermatológicos. Lo ideal es mantener la zona íntima seca y sin humedad.
En la mayoría de los casos la balanitis se trata con una simple crema o antibióticos. No obstante, una inflamación o infección prolongada del pene puede traer consigo otro tipo de complicaciones que, en el peor de los casos, pueden requerir una intervención quirúrgica.
Algunas de las complicaciones asociadas a la balanitis son: cicatrización que estrecha el orificio del pene, retracción del prepucio difícil y dolorosa, complicación en el riego sanguíneo en la punta del pene y aumento de la probabilidad de sufrir cáncer de pene.
En general, la balanitis se puede diagnosticar con un simple examen médico. No obstante, para detectar su causa se realiza una biopsia de la piel que determina si viene causada por un virus, un hongo o una bacteria.
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