
Hablar de piedras en el riñón es referirse directamente a la enfermedad conocida como litiasis renal o nefrolitiasis.
Se caracteriza por la presencia de cálculos (piedras) en los riñones. Son acumulos de cristales bien de sales minerales o de sustancias orgánicas eliminadas por el riñón que se van depositando en capas alrededor de un núcleo primigenio y que adquieren con el paso del tiempo, si no son expulsadas antes, un tamaño significativo que va desde escasos milímetros a varios centímetros.
Un pequeño porcentaje se debe a procesos infecciosos en la orina, son las piedras más peligrosas pues pueden llegar a producir una infección generalizada o septicemia, siendo potencialmente mortales.
Los piedras en los riñones se forman cuando hay niveles altos de calcio, oxalato y fósforo en la orina. Estos minerales normalmente se encuentran en la orina y a niveles bajos no causan problemas.
En definitiva, son el resultado de la formación y aglomeración de cristales en una orina supersaturada, a causa de dos fenómenos físicos. Por un lado la concentración anormalmente elevada de sales en la orina y por otro, el desequilibrio entre los factores que favorecen y los que inhiben a la concentración de los productos en la orina.
Los cálculos o piedras principalmente son causados por niveles elevados de calcio, fósforo y oxalato en la orina. Pero hay que tener en cuenta que sus causas dependen directamente del tipo de cálculo que se haya formado.
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