
El Virus de Papiloma Humano es considerado como factor importante en el desarrollo de cáncer.
Existen más de 150 genotipos y 40 infectan el epitelio anogenital. Aparece como resultado del contacto sexual y por eso es necesario su tratamiento. El VPH puede derivar en condilomas genitales benignos, que son las famosas verrugas genitales.
Y en el caso de las mujeres, puede haber displasias de cuello uterino, papilomatosis y lesiones verrucosas en la cavidad orofaríngea, si el contacto con la persona infectada se ha producido por vía oral. En muchos de estos escenarios, las lesiones producidas por el Virus de Papiloma Humano pueden estribar en cáncer.
Los pacientes con el virus de papiloma humano pueden seguir transmitiendo su enfermedad a pesar de que se hayan deshecho de las verrugas. Esto significa que pueden contagiar a otras personas por contacto íntimo. No hay ninguna prueba específica para detectar el VPH en el sistema.
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La permanencia de las verrugas en el área genital depende de múltiples factores que varían de un paciente a otro. Hay ocasiones en las que el sistema inmune elimina las lesiones en pocos meses. Sin embargo, incluso en ausencia de verrugas, el virus de papiloma humano puede seguir activo en el organismo, por lo que siempre hay riesgos de que puedan transmitirle la condición a otras parejas sexuales.
El preservativo es el único método anticonceptivo que reduce el riesgo de contagio tanto del VPH como de otras enfermedades de transmisión sexual. Por tanto, aunque tu pareja no presente síntomas visibles de la enfermedad, puede transmitirla en caso de mantener relaciones sexuales vaginales o anales sin protección.
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