
Tener una pérdida involuntaria de orina puede resultar incómodo y algunos prefieren ocultarlo o asumir que es una consecuencia de la edad.
Como urólogo, una de las primeras cosas que debemos aclarar es que no todas las pérdidas de orina son iguales. Saber cuándo aparecen, qué las desencadena y qué otros síntomas las acompañan nos ayuda a identificar su posible origen.
La incontinencia urinaria puede afectar tanto a mujeres como a hombres y presentarse de diferentes maneras. Hay personas que pierden unas gotas al toser o hacer ejercicio, mientras otras sienten unas ganas repentinas de orinar y no alcanzan a llegar al baño. También existen casos relacionados con dificultades para vaciar la vejiga. Reconocer estas diferencias es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.
La incontinencia de esfuerzo ocurre cuando se pierde orina al aumentar la presión dentro del abdomen. Puede suceder al toser, estornudar, reír, saltar, correr, levantar objetos pesados o realizar determinadas actividades físicas.
Es especialmente frecuente en mujeres y puede relacionarse con un debilitamiento de las estructuras que participan en el soporte y cierre de la uretra. El embarazo, los partos, los cambios relacionados con la edad y algunas cirugías pueden influir en su aparición.
En los hombres también puede presentarse, especialmente después de determinados procedimientos sobre la próstata.
En este caso aparece una necesidad repentina e intensa de orinar que resulta difícil de controlar. La persona siente que debe encontrar un baño inmediatamente y puede presentar una pérdida antes de conseguirlo.
La incontinencia de urgencia puede formar parte de un cuadro de vejiga hiperactiva y estar acompañada de aumento de la frecuencia urinaria y necesidad de levantarse varias veces durante la noche.
Es importante valorar estos síntomas porque existen diferentes causas y no todas las personas con urgencia urinaria necesitan el mismo tratamiento.
Algunas personas presentan características de los dos tipos anteriores. Pueden tener pérdidas al estornudar o hacer ejercicio, pero también episodios relacionados con unas ganas repentinas e intensas de ir al baño.
A esto lo denominamos incontinencia urinaria mixta. Durante la consulta es importante establecer cuál de los dos componentes genera mayores molestias, ya que esta información puede orientar el manejo.
La pérdida de orina también puede aparecer cuando la vejiga permanece demasiado llena porque existe dificultad para vaciarla adecuadamente. En estos casos puede producirse un goteo frecuente o prácticamente continuo.
El paciente también puede presentar chorro débil, dificultad para iniciar la micción, necesidad de hacer fuerza y sensación de no haber terminado de orinar.
En hombres, una próstata aumentada de tamaño puede ser una de las causas de obstrucción. También existen alteraciones neurológicas, determinados medicamentos y otros problemas que pueden afectar el funcionamiento de la vejiga.
Existe otro escenario en el que el sistema urinario puede funcionar adecuadamente, pero la persona no consigue llegar al baño a tiempo debido a otras limitaciones.
Problemas importantes de movilidad, determinadas alteraciones cognitivas o dificultades para acceder rápidamente a un baño pueden ocasionar este tipo de pérdidas. Es lo que conocemos como incontinencia funcional y es especialmente relevante en adultos mayores o personas que necesitan asistencia para desplazarse.
Observar las circunstancias en las que ocurre cada episodio proporciona información muy útil. Podemos preguntarnos: ¿pierdo orina cuando toso o hago ejercicio?, ¿siento primero una urgencia difícil de controlar?, ¿presento goteo constante?, ¿mi chorro se ha debilitado?
Incluso llevar durante algunos días un registro de las horas en las que se orina, la cantidad aproximada de líquidos consumidos y los episodios de pérdida puede ayudar al especialista a comprender mejor el problema.
No es necesario esperar hasta que la incontinencia sea severa para buscar ayuda. Si las pérdidas se repiten, obligan a utilizar protectores, limitan las actividades cotidianas o afectan el sueño y la vida social, es recomendable realizar una valoración.
También debemos consultar si aparecen sangre en la orina, dolor, infecciones urinarias recurrentes o dificultad importante para vaciar la vejiga. Identificar correctamente el tipo de pérdida permite buscar su causa y plantear un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.
* Recuerda, esta entrada es informativa y no reemplaza la consulta directa con un profesional de la salud.
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